Mi cabeza es una turbulencia últimamemente. Proyectos y obligaciones se suman día a día, y se pelean por ocupar mi atención. Esto seguro no es nuevo para nadie, a ustedes les debe pasar lo mismo. Y es esta turbulencia la que nos impide salir de la autopista. Pero hoy decidí decir STOP, y ponerme a pensar. Nada más que eso. Mirar la nada, y pensar.
Y comprendí algo. Algo que todos tenemos que comprender lo antes posible, sin importar el género, profesión, edad, intereses o situación personal.
Hay que dar antes de recibir.
¿Qué loco, no? Algo tan simple, tan predicado por "papis, abus y seños", me tomó 21 años entenderlo. Y entenderlo no es aplicarlo. Pero es un primer paso.
Permanentemente recibo mails e invitaciones de facebook sobre fiestas, eventos, bandas de música, boliches, obras de teatro, etc. Como llegan, las borro. Y estoy seguro que ustedes deben hacer lo mismo. Esto ocurre porque no nos hacen sentir especiales. No nos hacen sentir queridos. Somos uno más de la lista de contactos. Nos piden antes de darnos. Piden nuestra presencia, nuestro dinero, nuestro tiempo, antes de otorgarnos el de ellos, antes de brindarnos la atención que cada uno de nosotros se merece.
Yo no le cuento a mis amigos, al menos que sea para quejarme, que me llegaron 17 mails sobre fiestas y boliches que no pedí que me manden, o que me llegan 5 mensajes por día de Movistar o Personal sin mi permiso. Pero sí les cuento si fui a ver una obra o una banda. Y si me gusto, hasta la recomiendo. O los llevo la próxima. Así comienza. Y así crece. Hemos pegado la vuelta, y regresamos al boca a boca.
Si espero que me den su tiempo, ellos tienen que saber que tienen el mío primero. Así que se los voy a dar: todas las semanas, voy a ir a algún evento, voy a asistir a alguna de estas invitaciones, con la condición de que después tenga un tiempo para charlar con la persona que me invitó. Los dos ganamos. Mi tiempo a cambio del tuyo. Una hora por 5 minutos, o 5 minutos por una hora, es irrelevante. Lo que importa es que los dos escuchemos al otro. Porque los dos sentimos que tenemos algo importante que decirnos.
O acaso alguien que es parte de una banda de música no piensa que lo que produce es importante? Acaso una obra de teatro no quiere transmitir un mensaje? Acaso un club de lectura no trata de generar una costumbre? Todo esto son enseñanzas. Esto no es un soborno, no es un negocio. Es un intercambio de ideas. Es un aprendizaje mutuo. Es el principio de un cambio.
Así que ya saben. Tienen tarea para el hogar. Si querés que alguien te escuche, escuchalo primero. Hacé algo por el otro. Acompañá a alguien a alguna salida que no tenes ganas de ir. Aceptá una invitacion a algún evento que no te interesa. Yo ya tomé la decisión de hacerlo, sumate.
No hay atajos. No hay fórmulas mágicas. Boca a boca. Uno a uno.


