
Este post es largo. Pero es una de las revelaciones más reconfortantes que he tenido en mi vida. Espero poder engancharte lo suficiente para que llegues hasta el final y me digas qué opinas.
Todo empezó después de leer este post de Ben Casnocha. Ben cita la nota de Michael Lewis, que habla de la diferencia entre un trabajo y una vocación, y sorprendentemente, expone pros y contras en ambos casos.
Para Michael Lewis , un trabajo es algo que aceptamos hacer más allá de que no nos brinde placer, para poder tener una vida plena afuera del trabajo. La ventaja es poder funcionar en el mundo, tener las cosas materiales que necesitamos y que deseamos para poder conseguir nuestros objetivos personales. La desventaja es que probablemente no nos guste, sea una obligación para nosotros, y hasta nos genere estrés.
En cambio, una vocación es algo que sentimos como nuestro talento, para lo que estamos en la vida. Nos genera satisfacción hacerlo, nos da felicidad, nos da vida. Los ejemplos más clásicos en mi opinión son el arte y el deporte. La ventaja de seguir una vocación es que nos sentimos realizados, estamos haciendo lo que queremos. Cuando nos va bien, tenemos la hermosa posibilidad de hacer lo que nos gusta Y vivir de ello. La desventaja es que estadísticamente, esto no ocurre. En los casos del arte y el deporte, la mayoría de las personas no logran hacer de su vocación una fuente estable de ingresos (personalmente estoy convencido que en el arte, esto no es por falta de talento, sino por falta de marketing), por lo que la felicidad que les da su actividad, puede perderse debido a los demás problemas de la vida (principalmente económicos).
Resumiendo, ambos tienen cosas buenas y malas, y es clave que sepamos qué objetivos tenemos en la vida para poder elegir nuestro trabajo o vocación.
Hasta acá Michael Lewis. Entra Ben Casnocha, quien lleva el razonamiento un paso más allá.
Ben hace esta pregunta: ¿Por qué nos cuesta tanto encontrar un trabajo o una vocación que nos satisfaga?
Porque para poder hacerlo tenemos que saber qué queremos hacer, y para cuando salimos del colegio o la universidad el sistema educativo ha erosionado tu forma de detectar las cosas que de verdad te apasionan.
Has pasado no menos de 17 años con alguien diciéndote qué hacer, qué leer, qué escribir, qué estudiar, y lo peor de todo, evaluando si lo hiciste bien o mal.
Algo muy interesante que dice Ben, es que la escuela es un lugar donde se busca que respondas. Pero en la vida, son los que crean, los que generan los que hacen la diferencia.
Composición sobre la vaca. Respuesta.
X + Y + Z. Respuesta.
Trabajo práctico sobre el cuerpo humano. Respuesta.
Todo es responder. Nuestra mente duerme tranquila. Por eso Ben recomienda (y yo me sumo a esta recomendación) empezar un blog. Porque trata sobre tus preguntas. Es tu creación. Cada post de un blog comienza con un vaso de cerveza/coca/agua y una línea negra amenazante titilando esperando que hagas la pregunta correcta.
En el colegio, si algo te interesaba por sobre otras cosas, no podías decidir. Tenías que terminar las otras materias. Cuando tus viejos miraban tu boletín, alguna vez dijeron "Che, qué bueno! Un 10! Porque no seguís dedicándote a esto así te volvés excelente en este campo?" Seguro que no. Deben haber pasado por los 10's con mirada orgullosa y luego te retaban por tus 4's y 5's. Y en realidad, el mundo busca expertos. Se nos ha enseñado de chicos a ser mediocres en todo, en vez de ser excelentes en algo.
Sir Ken Robinson ha dado una de las charlas más fascinantes sobre como las escuelas matan la creatividad, aquí les dejo el video.
Resumiendo, Ben Casnocha dice que el sistema educativo clásico adormece nuestra exploración de nuestros intereses naturales. Preguntarnos qué es lo que nuestra personalidad encuentra placentero y en qué podemos ser los mejores, y luego ir a por ello con todo nuestro corazón, es ir contra el equilibrio educativo que nos ha transmitido la escuela y contra la estructura de la autoridad, sea familiar, laboral, o religiosa. Desafortunadamente, hacerse esta pregunta, es la clave para poder llevar una vida plena en nuestro ámbito profesional, en nuestra carrera.
Hasta acá Ben Casnocha. Entro yo, y quiero creer que he podido llevar esta idea un pasito humilde más allá.
Si Ben se hace la pregunta, ¿por qué nos cuesta encontrar nuestro trabajo o vocación?, yo antes preguntaría, ¿por qué nos cuesta encontrar nuestros gustos académicos? Y mi respuesta es mediante la siguiente analogía:
Imaginen que caminan por algún barrio privado, de esos donde el dinero no es un problema. Lo más probable es que ninguna casa sea igual a otra. El diseño de una casa responde a los gustos del propietario, y eso quiere decir que no hay dos personas con los mismos gustos. Pero si les preguntásemos a todos los dueños en qué se recibieron en la universidad, lo más probable es que haya más de un abogado, arquitecto, economista, ingeniero o psicólogo. ¿Por qué ocurre esto?
La realidad es que nosotros NO decidimos qué es lo que nos gusta. El mundo decide. El exterior. Nada que la realidad no haya nombrado como posible puede ser un gusto personal. ¿Qué tan loco sonaría uno si dijera que lo que más le gusta en el mundo es volar como un pájaro? Uno puede decir que le "gustaría" volar, pero no que le "gusta" volar. Esa diferencia entre presente y condicional, es dictaminada por el mundo. Es la realidad quien pone la condición.
Por lo tanto, podemos elegir cualquier tipo de hogar ya que si no existe la que nos gustaría, un diseñador la hace realidad. Pero no podemos elegir cualquier carrera, ya que no cualquier carrera es real. No hay una carrera para cada uno. Y aquí está el problema. Se nos ha hecho creer que sí. Suponiendo que en el mundo existan 1000 carreras diferentes..........no les parece poco para miles de millones de personas?
Entonces, llegamos a la pregunta clave: Qué pasa si ninguna carrera existente es de nuestro agrado?
Sos un vago, inadaptado, indeciso, inconstante. Sos un pendejo.
Cuanta mierda que hay que tolerar.....
Me gusta pensar sobre nuestras ideas, creencias y acciones. Eso quiere decir que tengo que estudiar filosofía?
Me gusta analizar la mente de las personas. Tengo que estudiar psicología?
Me gusta debatir. Tengo que estudiar ciencias políticas?
Me gusta el mundo bursátil. Tengo que estudiar finanzas?
Me gustan los números. Tengo que estudiar matemática?
Me gusta enseñar. Tengo que estudiar para ser profesor?
No, no y no. Tenemos que dejar de lado la creencia de que no encontrar una carrera que nos guste es porque no tenemos idea de qué es lo que queremos hacer. Tal vez lo tenemos muy claro, pero esa necesidad social de encuadrar a todos en los mismos títulos es lo que termina despistando a muchos jóvenes. Tal vez vemos nuestras fortalezas, y decidimos estudiar una carrera no porque nos guste sino porque la consideramos una barrera profesional y entendemos la realidad del mundo laboral. Como sea, hay que dejar de tildar de inconstantes o de vagos a los que no encajan en las carreras de siempre.
Con suerte, cuando se tolere esta diversidad, estas personas "inadaptadas" podrán cambiar para bien el mundo educativo como hoy lo conocemos. Personalmente, sueño y planeo fundar una universidad donde se valore las diferencias de gustos y talentos, y se pueda brindar una educación personalizada armada para enriquecer las fortalezas de cada uno. Como cada persona se merece. Estoy convencido de que cada egresado estará capacitado, según el cocktail de conocimientos que elija, para dar algo verdaderamente nuevo al mundo.
No valoremos a las personas por su capacidad para limitarse, sino por su capacidad para diferenciarse. Dejémoslos equivocarse y elegir su camino, por poco ortodoxo que sea. Nos harán avanzar a todos.
PD: La frase de la foto me gustó, pero no indica mi inclinación religiosa, vale aclarar.
Gracias por leer hasta el final y darme tu tiempo. Me encantaría escuchar tus opiniones al respecto.
Me gusta debatir. Tengo que estudiar ciencias políticas?
Me gusta el mundo bursátil. Tengo que estudiar finanzas?
Me gustan los números. Tengo que estudiar matemática?
Me gusta enseñar. Tengo que estudiar para ser profesor?
No, no y no. Tenemos que dejar de lado la creencia de que no encontrar una carrera que nos guste es porque no tenemos idea de qué es lo que queremos hacer. Tal vez lo tenemos muy claro, pero esa necesidad social de encuadrar a todos en los mismos títulos es lo que termina despistando a muchos jóvenes. Tal vez vemos nuestras fortalezas, y decidimos estudiar una carrera no porque nos guste sino porque la consideramos una barrera profesional y entendemos la realidad del mundo laboral. Como sea, hay que dejar de tildar de inconstantes o de vagos a los que no encajan en las carreras de siempre.
Con suerte, cuando se tolere esta diversidad, estas personas "inadaptadas" podrán cambiar para bien el mundo educativo como hoy lo conocemos. Personalmente, sueño y planeo fundar una universidad donde se valore las diferencias de gustos y talentos, y se pueda brindar una educación personalizada armada para enriquecer las fortalezas de cada uno. Como cada persona se merece. Estoy convencido de que cada egresado estará capacitado, según el cocktail de conocimientos que elija, para dar algo verdaderamente nuevo al mundo.
No valoremos a las personas por su capacidad para limitarse, sino por su capacidad para diferenciarse. Dejémoslos equivocarse y elegir su camino, por poco ortodoxo que sea. Nos harán avanzar a todos.
PD: La frase de la foto me gustó, pero no indica mi inclinación religiosa, vale aclarar.
Gracias por leer hasta el final y darme tu tiempo. Me encantaría escuchar tus opiniones al respecto.
Saludos y feliz año!






